25 Ene Ha comenzado a galopar Canela
Pocas cosas nos hacen tanta ilusión como el inicio de
un nuevo año, nos gusta la expectativa que eso nos genera y, sobre todo, nos
emociona mucho el reencuentro con nuestros beneficiarios, a muchos de los
cuales llamamos con sinceridad “amigos de Bibliomulas” porque son el motorcito
que nos da ánimo para enfrentar una que otra dificultad y salir a galopar con
Canela.
Por cierto, Canela también estuvo de vacaciones: su
cuidador, Genaro, se ha ocupado de darle descanso, alimentarla y mantener
brillante su melena; si la vemos bien, Canela está rejuvenecida y muy bonita,
cosa que no ha pasado desapercibido para nadie pues ha sido instrumental en el
inicio de nuestro trabajo: lógicamente, si nuestra principal colaboradora es la
mula, también es nuestra primera obligación; por eso, nos produce enorme tranquilidad
saber que Genaro se ocupa de ella con tanto celo y entrega.
Mas o menos, siempre sucede lo mismo al inicio de cada
periodo de trabajo: planificado el año, es necesario contrastar los planes con
quienes los harán posible; es decir, representantes de comunidades que atendemos.
Esto se debe, principalmente a que, hace tiempo, cuando decidimos salirnos un
poco de la escuela para abordar la comunidad en un sentido más amplio y
beneficiar de ese modo a un grupo mayor de niños y familias, se nos presentó la
necesidad de convertir las familias de las zonas visitadas, en nuestros principales
aliados: las familias anfitrionas son, entonces, quienes tienen la responsabilidad
de recibirnos en cada visita y facilitarnos su casa para poner a andar nuestras
jornadas de lectura y juegos.
Hasta ahora, ha sido una maravilla, cada comunidad visitada
genera un compromiso con la educación de sus hijos que empieza por hacer amena
la tarde de lectura, facilitando un espacio que permita la realización de todos
nuestros proyectos; pero, también, haciendo parte de lo que somos; así, en cada
comunidad tenemos un baluarte del cual echar mano.
Eso forma parte de las necesidades que cubrimos al principio
de cada año, por eso nos gusta darle su prioridad. Definir el espacio,
reunirnos con los padres y representantes de cada grupo y establecer claramente
el apoyo que podemos (y queremos) brindar a los programas escolares pues,
aunque ya no trabajamos directamente en las escuelas, siguen siendo estas las
que marcan totalmente la vía que vamos a llevar en cada encuentro. De modo que
esta simbiosis “escuela-comunidad” sirve para ponernos “a tono” con lo que se espera
de nosotros.
Este año, tenemos la suerte de sumar un nuevo espacio,
lo cual es toda una novedad: la familia Sulbarán, de Las Quebraditas, nos ha
abierto las puertas de su casa y nos estará recibiendo cada semana en sus
hermosos corredores y solar. Allí, los niños, gracias al empeño de Don Ivo
Sulbarán, tendrán un ambiente más cómodo y seguro para dejar volar su imaginación.
Este momento de “volver al trabajo” es realmente
importante para nosotros y lo disfrutamos mucho. Espero que ustedes nos
acompañen en ese disfrute y estén cerca de nosotros para vivirlo plenamente a través
de nuestras historias, cuentos y por qué no, de manera directa. Gracias por acompañarnos, una vez más, en el arranque
del galope.




No Comments