09 Abr Descubrir un nuevo mundo, en El Valle.
Pocas personas podrían discutir la afirmación de que la
zona de El Valle, en la ciudad de Mérida, es un sitio geográfico especialmente
hermoso. Un sitio al que casi todos consideramos “un paraíso”. Enclavado en una
cuchilla de tierra entre montañas y paramos, El Valle no solo es un paisaje difícil
de igualar sino también una comunidad especialmente llamativa por sus dinámicas.
Es en realidad un gran vecindario en donde todos se conocen y todos se tratan
con la familiaridad de viejos vecinos.
Reclamo turístico por excelencia, es también el hogar de
numerosas comunidades situadas dentro de los muchos “recovecos” de las montañas
que circundan la única carretera que lo atraviesa. Son comunidades bastante
diversas, en las que se mezclan por igual nativos “de toda la vida”, forasteros
que han escogido este paradisíaco lugar para establecerse y merideños que renuncian
al ajetreo de la ciudad para disfrutar el frio y el fértil verdor de un campo
situado a escasos minutos del centro de la ciudad.
Entre estas muchas comunidades que han ido construyendo
lo que hoy tiene de pueblito particular El Valle, muy cerca de Alto Viento,
existe una empinada loma que da cobijo a unas 40 familias aproximadamente: se
trata de La Vergara Alta. Un caserío construido en el pedazo de montaña que deja
libre el paso de un caudaloso rio. Un campo para la agricultura a pequeña
escala, para convivir con animales y para albergar los sueños de sus moradores.
También, desafortunadamente, una loma con grandes
carencias en la que la lucha por completar el día no deja de tener enormes
dificultades que muchas veces sencillamente se atienden entre vecinos tanto
como se puede. Es por eso que nos ha
parecido prodigioso descubrirla e incluirla en nuestros itinerarios de trabajo.
Ya hemos tenido la dicha de visitarlos en dos
oportunidades. La primera vez, como parte de un operativo medico social en combinación
con la gente de la Fundación Primeros Auxilios ULA y la segunda vez, el sábado pasado,
día en que tuvimos una mañana especialmente grata de “asalto” a la comunidad para
disfrutar una jornada llena de teatro, libros, paseos y mucha alegría.
Aunque este tipo de actividades se realizan cada
cierto tiempo con el objetivo de captar nuevas audiencias ya que a nosotros nos
corresponde trabajar «al revés»; es decir, nos corresponde buscar las
comunidades que puedan necesitarnos, en lugar de esperar que ellos vengan en
nuestra búsqueda, el trabajo en La Vergara Alta tiene características muy
especiales cuyo abordaje ha sido necesario desde el primer día, planteado como
un proceso de seguimiento y apoyo permanente que faciliten intervención en asuntos
relacionados con la salud de algunos de nuestros nuevos amigos y el proceso
educativo de sus niños.
Es un nuevo espacio que nos permitirá ir desarrollando
un trabajo tranquilo de captación con el que abonaremos terreno para sumarlo al
objetivo de promoción lectora de Bibliomulas.
Gracias a la gente de La Vergara Alta por darnos la
bienvenida y por el brillante futuro que nos espera.







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