19 Nov EL ARTE DE ESCRIBIR
La necesidad de escribir está tan ligada a la necesidad que
tiene el hombre de comunicar sus ideas y compartir información, que podríamos perfectamente decir que sin
escribir, la evolución de la humanidad hubiese seguido un derrotero muy
distinto, podemos decir que si el hombre no hubiese perfeccionado la habilidad
para escribir, la historia sería tan distinta que tal vez solo hablaríamos dos
lenguas y una de ellas sería el latín. Ni hablar de lo demás.
No hubiesen llegado hasta nosotros los avances de la ciencia
y no sabríamos de los grandes inventos de la historia. Podemos hablar, y de
hecho es lo que nos diferencia de los animales; pero, necesitamos escribir para que esos
pensamientos que se amontonan en la cabeza, salgan a dominar el mundo.
Algunas veces es necesario descifrar algo que ha sido escrito por quien ignora lo
más elemental del arte de escribir, y se puede decir que no es por lo que
escribe sino por cómo ha sido escrito ya que la idea más simple, resulta
imposible de entender en ciertas ocasiones debido a que se pierde la precisión,
la elegancia, la claridad y armonía del texto que se está exponiendo. Virtudes
que se consiguen con la práctica y el esfuerzo de muchos intentos.
Hay quienes opinan que no se aprende a ser escritor, y que de
algún modo es un “don del cielo”. De verdad resulta difícil afirmar que no lo
sea, aunque también es cierto que dependiendo del empeño y trabajo puede
llegarse a serlo. Después de todo es cierto que escribir es corregir muchas
veces y que el mayor tiempo que un escritor pasa en su mesa de trabajo lo gasta
en correcciones ya que a fuerza de trabajo se puede llegar a ser un escritor
puro, claro, correcto e incluso elegante. No cabe duda que el arte de escribir es el
producto de un arduo esfuerzo.
Un esfuerzo que básicamente depende de aprender a utilizar
nuestra lengua, para lo cual, no hay como estudiar sus infinitos recursos para
huir de la monotonía y pobreza de vocabulario. Si bien es la gramática el
primer libro que tomamos en la mano para aprender los rudimentos de nuestra
lengua, ese libro, y lo que allí se
enseña, estará siempre al lado de quien
nunca abandona la idea de perfeccionar su manera de narrar sus historias y las de los otros.
Un escritor o quien aspire a serlo, procurará ver en si
mismo, una especie de revelación a perpetuidad de su obra ; por lo tanto para
escribir con ese sentido de belleza y elegancia textual casi eterna debe tener
en cuenta detalles de verdadera importancia; el primero de ellos es que resulta
imposible escribir sin haber sido un buen lector. Solo la lectura acuciosa, va
a darnos herramientas para escribir que vaya mucho más allá de las palabras.
Quien escribe sólo con palabras es como el que construye
exclusivamente con ladrillos; si se desea decorar y embellecer el edificio se
han de utilizar también las esculturas y las tallas; esa analogía es la que
encierra el secreto de un texto bien escrito: no solo tendrá frases hechas,
sino pensamientos e ideas que contribuyan a engrandecer nuestras aseveraciones
y nuestra autoridad en la escritura.
De modo que, si alguna vez has pensado que podrías ser
escritor y quieres intentarlo es bueno saber que escribir es luchar con las
palabras y las frases, corrigiéndolas una y otra vez. Este es un arte que lleva
consigo la virtud de la paciencia, solo así será posible crear un estilo propio
para expresar ideas y pensamientos que
trasciendan el simple momento de la imaginación.
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