24 Mar Un feliz primer año
Una analogía que nos gusta usar en nuestro trabajo es
la que nos compara a los legendarios “Sherpas”, hombres casi míticos sin
quienes es casi imposible alcanzar la cumbre del Everest, ya que son quienes
asumen todo el trabajo duro que, sin ellos, los montañistas tendrían que
resolver en soledad, exponiéndose a la probable frustración del sueño de alcanzar
la cima del mundo. Conocer a profundidad a los porteadores de la montaña,
nosotros, que tenemos a la cumbre más alta de nuestro país, el Pico Bolívar,
vigilándonos desde nuestra ventana, es apenas lógico. Tanto, como comparar
nuestro trabajo diario con la preparación que debe recibir un escalador antes
de atreverse a emprender camino. Eso lo hemos visto con claridad al mirar atrás
para festejar el primer aniversario de la Ludoteca Gabriele Sanesi, con una
linda fiesta cuya inspiración fueron precisamente los sherpas nepalíes.
Un año pasa volando, dice el dicho. Es cierto. Un año
se ha convertido en una medida de tiempo casi imposible de contener, aun así,
fijar su paso en la memoria es indispensable. Sobre todo, cuando llegar a la
fecha de apertura, como en nuestro caso llegamos el pasado 17 de marzo, significó
un camino lleno de obstáculos: un sueño largamente deseado, por el que
trabajamos duramente y cuyas puertas dieron paso franco a niños de todas
nuestras comunidades beneficiarias, o de vecinos, el 17 de marzo de 2021.
Trabajado desde hace, por lo menos tres años, reposado
en la mente de los que hacemos vida en Bibliomulas desde mucho antes; el proyecto
cuyo primer aniversario estamos celebrando, fue ideado para la realización de
actividades que pretenden generar un sentido de intercambio e interacción entre
grupos etarios, propiciar el
acercamiento a la palabra escrita, a la exploración del mundo de manera
creativa, a despertar la fantasía, mediante el arte, la música, el apoyo en la
ciencia y en el atractivo de la tecnología,
la aproximación orientada a juegos y
juguetes de diversos tipos y con diversidad de propósitos.
Propósitos que ahora vemos cumplidos y aumentando, gracias a la excelente acogida que recibe,
convirtiéndonos a nosotros en “sherpas” de sus dificultades y porteadores de su
enseñanza. Llegar a este día, atravesando un periodo de tantas incertidumbres
como fue, por ejemplo, el año 2020; o, vivir cada día añorando el momento en
que podríamos volver a reunirnos con estudiantes y docentes cara a cara, fue
posiblemente, lo más alto que nos tocó escalar. Conseguir los apoyos concretos
para su realización, el lado más amable de esta historia; baste pues con
recordar las palabras de Giacomo Sanesi, el principal impulsor y patrocinador
de este proyecto, cuando finalmente pudimos abrir las puertas de la Ludoteca
(bautizada con el nombre de su padre, como pequeña señal de agradecimiento)
–
Creemos en Bibliomulas porque, así como en la infancia de mis
padres, las mulas transportaban armas para la guerra, ahora transportan libros
para que los niños aprendan a entender un mundo más humano y hagan la paz. Mi
padre, Gabriele fue quien me enseñó a leer, por eso estoy feliz de que la
Ludoteca lleve su nombre –
Tal como sucedió en su apertura, nosotros no podemos
más que festejar y agradecer la cercana presencia de colaboradores, amigos y
beneficiarios del programa Bibliomulas Mérida, que ahora expande su radio de
acción desde un espacio bonito y amable concebido para cosas buenas que se van
alternando día a día con los paseos de Canela, la alforja de libros y sus niños
encantados.
Así como los Sherpas, quienes con gran felicidad
bendicen la montaña y cuidan la vida de los que se atreven a entrar en ella,
nosotros, cuidamos el legado de los Sanesi llevando adelante un programa
largamente pensado y anhelado que hoy recibe con entusiasmo a quienes se
atreven a entrar en ella.
Gracias, que los deseos recibidos se hagan realidad
cada día.






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