20 Feb EL NIÑO APRENDE PORQUE JUEGA
En general, los niños se valen del juego como una
forma innata y natural para construir múltiples aprendizajes. Lo hacen de forma
inconsciente, sin esfuerzo, divirtiéndose y disfrutando en la construcción de
sus aprendizajes. El juego es por lo tanto una de las herramientas de
aprendizaje más poderosas, porque esa es la formula natural para relacionarse
con lo nuevo y aprender de ello.
Usar la actividad lúdica para crear procesos
formativos, en lugar de intentar forzar esta creación con escenarios y técnicas
poco motivacionales, alejadas del proceso natural de crecimiento, eliminará al
niño la posibilidad de desarrollar cualidades de tipo Psicomotriz, Cognitivo,
Afectivo y Moral
Un niño que tenga la opción de jugar, estará
abriéndole las puertas a su imaginación, explorando el medio ambiente que
habita y expresando su visión particular del mundo, la cual luego podrá ser
manifestada a través del lenguaje oral y corporal, y el desarrollo de
habilidades socioemocionales y psicomotoras que se materializan de su relación
entre pares y adultos.
No solo se está divirtiendo dándose oportunidades para
reír y descargar emociones, sino que, al hacerlo dará riqueza a su cerebro,
cuerpo y vida, de manera muy importante. Jugar brinda herramientas que inciden
en su desarrollo y sano crecimiento. Jugar mejora en nuestros más pequeños su
capacidad para planificar, organizar, relacionarse y regular sus emociones.
Además, los ayuda con el lenguaje, el desarrollo de diferentes destrezas e
incluso, mediante el juego, pueden sobrellevar el estrés y adquirir habilidades
que fortalecen el trabajo en equipo y fomentan la creatividad y la innovación.
Jugar ayuda a nuestros pequeños a crear vínculos
afectivos que generan en ellos seguridad y estabilidad, lo cual los protege
contra el estrés y los ayuda a generar resiliencia emocional.
No es una exageración decir que todos los ámbitos de
la vida se benefician con el juego reciben valiosos aportes, que van desde la
implementación de diferentes movimientos que ejercitan a los niños, mejorando
su coordinación psicomotriz, lo cual les permitirá dormir mejor durante la
noche y disminuir el riesgo de sobrepeso y obesidad.
Así mismo, les permite aprender a discriminar formas,
tamaños colores, olores y texturas y experimentar y reconocer diversas
emociones, como sorpresa, alegría, tristeza, asombro, miedo, entre otras por lo
que tiene una gran repercusión en el establecimiento de vínculos afectivos que
propician la cooperación, empatía y seguridad de los niños.
Por eso, en Bibliomulas integramos el componente
lúdico como principal motor de las actividades que desarrollamos con nuestros
beneficiarios. A partir, por supuesto, de la presencia misma de la mula y en
todos los talleres y jornadas de promoción de lectura y ahora en la novedosa
propuesta llevada adelante por la Ludoteca Gabriele Sanesi, único espacio en la
ciudad consagrado al fortalecimiento de actividades lúdicas al servicio de los
procesos educativos de los pequeños y completamente abierta al público.
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