09 Dic Formando al formador
Antes de despedirnos por el pequeño receso navideño,
tuvimos nuevamente la oportunidad de reunirnos todos los que, dentro de
Bibliomulas, creemos en el impostergable compromiso de enseñar y estimular el
aprendizaje por medio de la promoción de la lectura.
Fue un encuentro particular, mucho más enriquecedor,
si se quiere, pues por una vez reunimos a un grupo realmente importante: no se
trataba de colaboradores solamente; al taller habían sido invitados el grupo de
mediadoras de lectura que hacen labor en las aldeas cercanas a Jaji, nuestros
promotores de lectura de Mérida y, además, las madres que para cada actividad
que realizamos convierten sus casas en nuestra sede, así como algunos
representantes llegados en el ultimo minuto.
Es necesario destacar la participación de este bonito
y valioso grupo de asistentes comprometidos con la educación de sus hijos; pero,
también con la de todos los niños de sus comunidades que, poco a poco, han ido
involucrándose en nuestro programa al punto de convertirse en apoyo fundamental
de nuestro crecimiento.
El pasado jueves 2 y viernes 3 de diciembre, las
profesoras Emilia Márquez y Sahyli Amaya se abocaron a la tarea de sensibilizar
a este grupo de participantes como mediadores de lectura, a partir del
acercamiento a su propia historia como lector, usando para ellos experiencias
de animación de lectura y producción de textos que les ayuden a propiciar una
mirada hacia el descubrimiento y el desafío de leer en forma autónoma y crítica
para la vida.
Fueron dos intensas jornadas de trabajo en las que
echamos mano de valiosos recursos tangibles e intangibles, en los que privó la
memoria de vivencias e interacciones personales para distinguir algunas de las
representaciones sobre lectura y escritura que desde allí han construido.
Escudriñar las emociones de un lector es una
experiencia fascinante. Al hacerlo, podemos claramente describir experiencias
relacionadas con sus evocaciones y vivencias con la lectura, no solo en la
tranquilidad de sus hogares, sino en diferentes entornos, en lecturas de grupo
y con textos de significativa importancia para cada uno.
Igualmente, el encuentro ha servido para estimular la
creación, o por lo menos la interpretación, de cuentos propios o ejercicios de
escritura, que se producen después de
una jornada de lectura, con el animo de contribuir al desarrollo de destrezas
narrativas en quienes tienen a su cargo propiciar el disfrute de un cuento, entre nuestros niños beneficiarios y entre sus
pares a partir de la premisa de que la lectura y escritura debe verse como una relevante estrategia sociocultural
que genere cambios en las personas, posicionando
a los lectores como individuos autónomos e informados.
Fue exactamente el tipo de taller que disfrutamos en
grande; no porque otros no sean útiles sino porque tenemos muy clara la
altísima responsabilidad que significa formar formadores. Dejar la promoción de
la lectura en manos de personas que no han logrado desarrollar criterios o nos
son capaces de guiar a los niños en el proceso de establecer los aprendizajes
adquiridos en el acercamiento al libro, es un gran riesgo; de ahí que nosotros
nos esforcemos por desarrollar permanentemente estas jornadas formativas en las
que, cada vez, por suerte, se involucra un mayor número de personas; eso
también es un acierto.
Conscientes como estamos de la gran movilidad que está
ocurriendo en el país y la infinidad de obstáculos que debe vencer un docente
para cumplir su trabajo, el incremento de personas preparadas para asumir
funciones “de emergencia” no solo fortalece el programa de promoción lectora
Bibliomulas, sino brinda confianza al equipo.
Estamos agradecidos y satisfechos. Una vez más podemos
decir con toda tranquilidad que el esfuerzo que junto a nosotros hace la
Fundación Germano Chincherini, de Italia, produce el mejor de todos los
dividendos: personas sensibilizadas y niños que se encaminan hacia la plenitud
de la vida adulta gracias a la educación recibida.




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