30 Nov Jóvenes lectores que nos miran
Posiblemente, uno de los beneficios colaterales que
recibimos de nuestra diaria labor se da, en bastantes oportunidades, como respuesta
a la experiencia Bibliomulas, una vez que un grupo cualquiera se acerca a ella.
Tal es el caso de los colegios de Mérida.
No lo decimos porque creamos que tenemos una estrategia
única, ni porque pensemos que somos “la verdad revelada”; sencillamente, somos
un programa cuyos objetivos están muy claros, son fáciles de explicar y, por lo
tanto, son fáciles de entender e incluso replicar de cierto modo.
Sucede con los colegios. Afortunadamente cada vez más,
colegios del estado Mérida se acercan a lo que hacemos, usualmente, viviendo
una jornada de trabajo al lado nuestro en la que conocen la mula, escudriñan
las alforjas, reciben entrenamiento lector y participan en todo el entorno lúdico
de lo que hacemos. El resultado de estos encuentros suele ser muy positivo,
tanto en lo inmediato: los estudiantes se divierten viviendo una jornada diferente
al habitual movimiento de un salón de clases tradicional, como en los planes a mediano
plazo: hasta ahora no ha ocurrido que los miembros de una comunidad educativa en
particular “archiven” la experiencia bajo la pestaña de cosas vividas y
olvidadas.
Uno de los gratos recuerdos que tenemos, por ejemplo, sucedió
en la Unidad Educativa C.E.A.P.U.L.A. Allí estuvimos hace algunos meses, vivimos
un día entero con ellos e hicimos del patio del colegio una verdadera fiesta.
Como resultado, sus docentes han intervenido en algunos de nuestros programas
formativos entendiendo cabalmente las herramientas que deben adquirir para sumar
el incentivo a la lectura dentro de sus planes de docencia; lo mejor de todo es
que con ellos hemos establecido una relación que se afianza y empieza a tener
resultados concretos hacia la comunidad de estudiantes.
días – es la experiencia con el colegio San Juan Bosco, de Mérida. Ellos habían
oído hablar de nosotros, incluso habían participado previamente en alguna de
nuestras actividades y, de algún modo, estaban familiarizados con lo que hacíamos,
de modo que solo faltaba un acercamiento en profundidad si queríamos dejar una
huella permanente.
Ese acercamiento ocurrió hace algunos días en ocasión de
la participación de ellos en uno de nuestros talleres, específicamente en la sesión
“Mientras más lees, más ves” dirigido por la profesora Emilia Márquez con la participación
de nuestro promotor de lectura, Pedro Maldonado. El taller, dirigido a jóvenes estudiantes
de bachillerato, tiene el objetivo, no solo de estimular el hábito lector, sino
de impulsar el surgimiento de iniciativas espontáneas que acerquen a nuestros
estudiantes a la lectura.
En el Colegio San Juan Bosco, este objetivo, tal como
estaba previsto, se logró totalmente: los alumnos decidieron crear un circulo
de lectura y para hacerlo pidieron nuestra asesoría y expresaron hacerlo con
nuestro ejemplo. Es decir, ellos idearon una “mini-bibliomula-a-pie” (obviamente
no tendrán una mula) con la que desarrollarán sus propios programas de lectura recreativa
bajo la supervisión docente y con nuestro apoyo. Es muy sorprendente porque este tipo de iniciativas,
surgidas de los propios jóvenes interesados, echa por tierra el mito de que “los
jóvenes no están interesados en leer”.
A decir verdad, los estudiantes del Colegio San Juan
Bosco de Mérida son tremendos lectores, saben lo que les gusta y están ávidos de
más y más cosas buenas que descubrir en un libro. La gran suerte es que no son
los únicos.




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